Bolivia es un país que ha recibido grandes montos de ayuda externa, según Andersen y Evia (2003) este monto era aproximadamente US$ 3,000 millones entre 1998 y 2003. Desde que entró la nueva administración al Gobierno muchos temen que la ayuda externa, especialmente de Estados Unidos, disminuya de manera importante. ¿Esta caída afectaría al crecimiento del país? ¿Es la ayuda externa beneficiosa para el crecimiento económico?. Si la respuesta es positiva, entonces la caída en la ayuda externa tendría un efecto negativo sobre el crecimiento del país lo que sería de preocupación.
Organismos internacionales (Banco Mundial, Naciones Unidas), agencias de países ricos (USAID), radicales de izquierda (grupos antiglobalización, H. Chávez), radicales de derecha, hombres y mujeres de buen corazón (Angelina Jolie, Bono, el Papa) proveen de ayuda externa a los países pobres con la esperanza de ayudarlos a crecer y salir de la pobreza. La justificación es que los países pobres no tienen suficiente dinero para invertir y la ayuda externa tiene por objeto llenar este vacío. Y dado que el crecimiento está positivamente correlacionado con la inversión, mayores niveles de inversión (gracias a la ayuda externa) deberían impulsar el crecimiento. Este argumento tiene dos supuestos clave: (1) el crecimiento está correlacionado con la inversión; (2) la ayuda externa se transforma en inversión. Ambos supuestos no tiene una robusta justificación empírica. Inclusive, Peter Boone (1996) encontró que la ayuda externa se traduce en CONSUMO!
Recientemente un artículo tuvo mucha influencia acerca de cuál es el efecto de la ayuda externa sobre el crecimiento. El documento de Burnside y Dollar (2000) encontró que la ayuda externa tiene un efecto positivo sobre el crecimiento, sin embargo, SOLAMENTE en países que tienen buenas políticas económicas. Estos resultados llevaron a muchos donantes a condicionar el desembolso de ayuda externa a buenas políticas económicas. Es decir, baja inflación, disciplina fiscal, entre otros. Pero unos años después Easterly (2003) encontró que este resultado no era robusto y sus resultados sugieren que una mayor ayuda externa no está correlacionada con mayor crecimiento económico.
¿Por qué podrían encontrarse resultados diferentes? Es posible que la ayuda vaya a países con problemas (como desastres naturales) por lo que si éstos afectan negativamente al crecimiento, entonces se encontrará una correlación negativa o nula entre mayor ayuda externa y crecimiento, a pesar que la ayuda externa no sea la causante del menor o nulo crecimiento. Es también posible que la ayuda externa vaya a países que estén llevando adelante buenas políticas que beneficien al crecimiento, y en este caso se encuentre una correlación positiva entre la ayuda externa y el crecimiento, a pesar que la ayuda externa no este asociada con el crecimiento. Estos son los problemas que enfrentan los economistas al tratar de identificar el verdadero efecto de la ayuda externa sobre el crecimiento.
¿Es la ayuda externa beneficiosa para el crecimiento económico? No existe una respuesta de consenso, pero muchos sí están de acuerdo en que la ayuda externa ha fallado en su objetivo de incrementar el crecimiento y disminuir la pobreza. Aquí un ejemplo:
Ayuda Externa y Crecimiento Económico en Africa

Fuente: Easterly (2005).